Desde que empecé el estudio del Dhamma y la práctica de la atención plena he recibido muchos beneficios en las diferentes etapas y dificultades que he vivido. Principalmente en la vida diaria he desarrollado más paciencia, tolerancia y aceptación. En la meditación he logrado atención y concentración más rápido, principalmente en los retiros de ocho a diez días, también he notado que en dichos retiros la observación en la respiración o las sensaciones se me agudiza con mucho más facilidad.  Y algo que en nuestra cultura es muy difícil, “el silencio”, aprecio tanto el noble silencio que se experimenta en el monasterio. Sería muy bueno que muchos aprendieran la importancia del silencio para la tranquilidad, la observación, la atención y la concentración.