Dentro de la enseñanza del Buddha, hay diferentes estrategias de aprendizaje (el símil, la metáfora, la parábola, el exhorto, la historia, etc.) que utilizó como recursos para transmitir su gran descubrimiento: la iluminación; el símil o analogía, permite entender el dhamma-nirutti (la lengua de las realidades últimas) a partir de la realidad convencional, el símil como estrategia de aprendizaje lo encontramos a lo largo del Canon Pāli como nombre en los diferentes discursos: el sutta del símil de la flecha, el sutta del símil de la carne del hijo, el sutta del símil de la tela, etc; pero especialmente el símil  lo presentan los versos porque estos son una forma sintetizada de su enseñanza. Así encontramos analogías con animales, plantas, objetos, elementos de la naturaleza que hablan de la profunda observación que hizo el Buddha de la realidad convencional; dentro de los animales tenemos: el mono, el caballo, el toro, el elefante, las vacas, el cisne, el becerro, el pez o los peces; plantas como las flores, el loto, la enrredadera, el lirio; elementos como el agua, el espacio, el viento, etc. Sabemos que las grandes obras en verso por excelencia son: el Dhammapada y el Sutta Nipāta, sin dejar de aparecer en otras colecciones como el Samyutta Nikāya o los famosos versos de las therīs y los theras; sin embargo, es el Dhammapada el que concentra la mayor parte de símiles ya que más del cincuenta porciento de sus cuatrocientos veintitrés versos son referidos por el símil para explicar el camino del Dhamma. Comentemos algunos de estos versos. El verso doscientos ochenta y cuatro del Dhammapada dice:

Mientras el deseo del hombre hacia las mujeres, aun un mero vestigio, no se corte, entonces, éste, en verdad, es uno de mente amarrada como el becerro mamando la lecha de la madre.

En el verso anterior vemos la maestría del planteamiento, toma como ejemplo el becerro pegado a la madre para enseñar el deseo (taṇhā) hacia las mujeres, es contundente cuando dice aún un mero vestigio, y enseña cómo es una mente amarrada, podemos observar el símil como puente entre dos realidades la convencional (el becerro) y la última (el deseo, taṇhā), éste verso utiliza el término pāli vanatho que significa maleza, deseo.

En el verso doscientos cuarenta y cuatro del mismo texto dice:

La vida es fácil para el que no tiene vergüenza (ahiri), atrevido como un cuervo, detractor, pretencioso, imprudente que vive con impureza.

Nuevamente vemos el símil el cuervo (realidad convencional) y la sin vergüenza (factor mental insano) y sus consecuancias la detracción, la pretención y la imprudencia.

En ocasiones el Buddha utiliza dos símiles combinados para profundizar más su enseñanza y así tenemos el verso trescientos treinta y cuatro también del Dhammapada que dice:

El deseo del hombre que actúa con negligencia crece como la enrredadera māluvā. Él brinca de existencia en existencia como un mono buscando fruta en el bosque.

Aquí vemos un ejemplo de la sabiduría del Buddha, usa dos símiles, la enredadera māluvā (planta) que es un tipo de enredadera parásita que lentamente destruye el árbol en donde crece y el mono para  enseñarnos el deseo (taṇhā) y su forma de crecer. Estos dos puentes usados en un mismo verso nos muestran además la consecuencia del deseo por la existencia que sabemos ambos: el deseo sensorial y el deseo por la existencia son la segunda verdad noble enseñada por el Buddha. 

Como podemos ver el símil es esencial para aprender la enseñanza del Buddha ya que permite explicar la realidad última que es el objeto para el desarrollo mental; en el Sutta Nipāta en el capítulo quinto del Aṭṭhakhavaga (capítulo de los ocho versos), también utiliza el símil para enlazar su enseñanza a través de los versos, en el Suddhaṭṭhaka Sutta (aquel que está parado en la pureza) utiliza en el verso setecientos noventa y siete  dice: 

Habiendo abandonado lo anterior (maestro, enseñanza, seguidores), ellos que están en la persecución del deseo, no cruzan las ataduras y sólo agarran y abandonan doctrinas como un mono que habiendo tomado la rama, la suelta.

Este verso complejo habla del mono (realidad convencional) y el deseo y la concepción erronea (realidades últimas) y explica que en la búsqueda espiritual uno toma y suelta maestros, doctrinas y prácticas como un mono saltando de una rama a la otra, y la concepción errónea es pensar que cada vez que se llega a un nuevo maestro o enseñanza uno se está purificando.

Como podemos ver el símil nos permite comprender la enseñanza del Buddha a partir de la relidad convencional que finalmente está sustentada por la realidad última.